Pedro Rojas Ogáyar, guitarra
Gustavo Domínguez Ojalvo, clarinete


«Entropías»

Programa:

Ramas ... Francisco Guerrero Marín
Para guitarra

 

Inscriptio ... José María Sánchez-Verdú
Para clarinete bajo

 

Dal niente (interieur III) ... Helmut Lachenmann
Para guitarra

 

Tellur ... Tristan Murail
Para guitarra

 

OM ... Wei Chieh Lin
Para clarinete bajo y guitarra

 

Obra encargo* ... Nuria Núñez
Para clarinete bajo y guitarra

* Estreno absoluto


Proyecto OCNOS

Ocnos, cuyo nombre utilizó Cernuda para su poemario sobre lugares de Sevilla, es un misterioso habitante del Hades que pasa la eternidad trenzando una cuerda de juncos que su asno devora en el acto. Símbolo de lo efímero, y de lo in-útil, la trenza de Ocnos establece una perfecta analogía con el arte, que no sirve a ningún propósito más que a sí mismo; y particularmente con la música que, como la cuerda, desaparece inmediatamente tras ser creada. Desde Proyecto OCNOS creemos que el paradigma de la música clásica está cambiando, y que en estas circunstancias el intérprete tiene una gran responsabilidad y está llamado a cumplir un papel fundamental en la tarea de definir el papel de la música en el nuevo siglo a través de su difusión y del acercamiento al público más diverso, además de establecer una estrecha relación con los compositores actuales.

Proyecto OCNOS surge a principios de 2014 como iniciativa de los músicos Pedro Rojas Ogáyar y Gustavo A. Domínguez Ojalvo, y desde su fundación han realizado conciertos y participado en festivales por toda la geografía nacional. Pedro Rojas Ogáyar (guitarra), natural de Jaén, estudia en el Conservatorio Superior “Manuel Castillo” de Sevilla bajo la tutela del profesor Antonio Duro. A continuación, y perfecciona sus estudios musicales con Marcos Socías, Pablo Sáinz Villegas y en Berlín con la concertista internacional Nora Buschmann. Ha ofrecido recitales como solista y músico de cámara en diferentes ciudades de Alemania, Portugal y España. Como solista tiene especial interés en el repertorio de los compositores españoles de los siglos XX y XXI, y ha grabado recientemente su primer disco en el sello La Mà de Guido. Gustavo A. Domínguez Ojalvo (clarinete), nace en Jerez de la Frontera, cursa sus estudios superiores en Sevilla, bajo la tutela de Antonio Salguero, y posteriormente realiza un Máster en la Guildhall School of Music de Londres. Ha sido miembro de la Orquesta Joven de Andalucía, de la Britten-Pears Orchestra y de la Academia del Festival de Lucerna. Premiado en varios concursos de música de cámara y de clarinete, colabora asiduamente con orquestas nacionales como la Orquesta Sinfónica de Madrid, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y la Orquesta Sinfónica de Euskadi, trabajando con directores como Sir Simon Rattle y Sir John Elliot Gardiner.


Notas al programa:

«Entropías»
El término griego ἐντροπία y significa evolución o transformación. El concepto físico de Entropía se origina al percibirse una dispersión o pérdida de energía útil en las reacciones de combustión de los primeros motores. La investigación de estas pérdidas dieron lugar al concepto, que define la irreversibilidad de los procesos termodinámicos. También mide el desorden o aleatoriedad (y la tendencia al orden) de un sistema, cuya entropía será mayor cuanto más probable sea su organización. Es decir, los sistemas con una organización improbable, tenderán a intercambiar energía hasta alcanzar un estado más probable. Los procesos termodinámicos reales son irreversibles, pues siempre hace falta una energía mayor al trabajo que produce, debido a la dispersión en el medio, por lo que el universo siempre evoluciona hacia un grado mayor de entropía, hacía el equilibrio termodinámico del universo, definiendo un sentido único del tiempo.


Los problemas de la creación musical son considerablemente paralelos a estos temas: flujo temporal, orden y desorden, equilibro, energía. Son temas que cualquier compositor pos-vanguardias se plantea, posiblemente por encima incluso de los parámetros tradicionales del sonido.
Este programa se articula en torno a tres obras dedicadas a Proyecto OCNOS, junto a representantes de las principales tendencias compositivas europeas de la segunda mitad del s.XX, con especial atención a la música compuesta en Andalucía.


Tistan Murail afirma: "la entropía tiende a volver la música a un estado de ruido, mientras se acumulan las respiraciones y el ruido ambiente en un camino que se repite varias veces". Es decir, de un estado de orden improbable como es la música, la tendencia es al ruido y el desorden. En Tellur, hay deliberadas pérdidas sonoras (roces, golpes, armónicos) que en el fondo son inherentes a la propia naturaleza del instrumento, y una constante evolución de la música hacia el ruido.


El concepto de energía es fundamental en la música concreta instrumental de Lachenmann, en la que el intérprete se enfrenta a un instrumento purificado, no mediado por la tradición o la técnica. En este sentido, el planteamiento es, en palabras del autor, "el sonido como información de sus condiciones de producción". Cobra importancia la propia acción de producir el sonido, antes que la expresividad o actitud del compositor.
El programa se abre con la fuerza expresiva del mundo matemático y arquitectónico de Francisco Guerrero, cuyos conceptos musicales encontramos en estrecha relación con la música de Iannis Xenakis, es posiblemente uno de los padres de la música contemporánea en Andalucía, ya que directa o indirectamente, a través de la escuela granadina, tiene una gran influencia en los compositores posteriores: el propio José María Sánchez-Verdú busca conceptos similares desde una perspectiva más meditativa e introspectiva, combinando la influencia de la cultura árabe con la de la escuela italiana de Sciarrino y Nono.
La compositora jerezana Nuria Núñez Hierro realizó estudios de piano y composición en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba y en la Universität der Künste Berlín. En su música  el elemento caótico y de desorden entrópico de los elementos acústicos asociados a los instrumentos, intérpretes y entorno cobran especial relevancia. Su obra se sustenta en la dualidad intérprete/instrumento y en las múltiples relaciones que ambos establecen entre ellos, con el espacio escénico y con el público. En sus piezas, la presencia física del intérprete cobra la misma importancia que las propiedades sonoras del instrumento. Es decir, no se trata sólo de explorar las posibilidades instrumentales mediante preparaciones o técnicas extendidas sino de tener en cuenta también la presencia falible y física de una persona detrás del sonido.


Proyecto OCNOS entra en contacto con el compositor taiwanés Wei-Chieh Lin durante un taller del festival Sirga  en Flix (Tarragona) durante el verano de 2016. En seguida conectan en su forma de entender la creación contemporánea, trabajando sobre la obra compuesta para dicho taller “OM”. Pianista de formación, Wei-Chieh estudia composición en Julliard (Nueva York) bajo la guía de Milton Babbit. Su obra OM se basa en el mantra más importante de las religiones Dhármicas, simbolizando la totalidad del universo y lo esencial, así como el sonido del que surgen todos los demás. La obra constituye una reflexión sobre el acto de la meditación, con su particular concepción de la temporalidad. Refleja una negación de la concepción lineal del tiempo, del transito y de la degeneración constante que refleja el concepto de la entropía, en la búsqueda del origen y de un extasis esencial. Sin embargo, su enfoque instrumental se asemeja al de Lachenmann por su enfoque ruidista y centrado en la energía en el clarinete, mientras que la guitarra aporta el ambiente extático, cerrando así el círculo conceptual, como si de un Samsara sonoro se tratase.

 

2017. Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba. cultura.cordoba.es