16 de abril a las 20:30
Programa:
FALLA 150
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I |
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M. DE FALLA (1876–1946)
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Serenata Andaluza - 1900 - Solo de piano
Vivan los que ríen (La vida breve) - 1905-1913 - Libreto: Carlos Fernández Shaw
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J. TURINA (1882–1949) |
IV. Los dos miedos, V. Las locas por amor (Poema en forma de canciones) - 1923 - Autor: Ramón de Campoamor
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I. ALBÉNIZ (1860–1909) |
Granada (Suite española nº 1) - 1886 - Solo de piano
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J. RODRIGO (1901–1999) |
III. Adela (Doce canciones españolas) - 1937 - Poeta: Gerardo Diego |
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M. DE FALLA (1876–1946) |
I. El paño moruno, II. Seguidilla murciana, III. Asturiana, IV. Jota, V. Nana, VI. Canción, VII. Polo (Siete canciones populares españolas) – 1914 |
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II |
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M. DE FALLA (1876–1946)
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IV. Tus ojillos negros (Cuatro canciones de juventud) - c. 1902 - Autor: Cristóbal de Castro Gutiérrez |
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C. DEBUSSY (1862–1918) |
III. Clair de lune (Fêtes galantes) - 1867 - Autor: Paul Verlaine |
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M. DE FALLA (1876–1946) |
III. Seguidille (Trois mélodies) - 1897 - Autores: Théophile Gautier, Leconte de Lisle, Paul Verlaine
Pour le tombeau de Paul Dukas - 1935 - Solo de piano |
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X. MONTSALVATGE (1912–2002) |
I. Cuba dentro de un piano (Cinco canciones negras) - 1945 - Autor: Rafael Alberti
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M. DE FALLA (1876–1946) |
Soneto a Córdoba - 1927 - Autor: Luis de Góngora
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Descarga el programa aquí.
Notas al programa:
Este programa, titulado Falla 150, propone un recorrido por el universo musical de Manuel de Falla en el año de su 150 aniversario, trazando un arco que va desde sus raíces andaluzas hasta su diálogo con Europa y su legado posterior.
La primera parte se centra en el entorno musical español que rodeó a Falla durante sus años de formación y madurez. En ella aparecen dos compositores andaluces especialmente cercanos a su sensibilidad y a su trayectoria: Joaquín Turina y Joaquín Rodrigo. Turina compartió con Falla no solo una profunda vinculación con Andalucía, sino también una etapa decisiva en París, donde ambos reflexionaron sobre cómo integrar el folclore español en un lenguaje moderno y personal. Sus Poemas en forma de canciones encarnan esa tensión entre intimidad lírica y tradición popular que tanto interesó a Falla.
Rodrigo, perteneciente a una generación posterior, representa otra forma de herencia: una continuidad estética en la que la claridad formal, la línea vocal y la atención al texto se convierten en valores centrales. Enmarcadas junto a obras tempranas y emblemáticas de Falla -desde La vida breve hasta las Siete canciones populares españolas- estas piezas configuran un paisaje sonoro profundamente enraizado en la identidad española.
Junto a ellos, la presencia de Isaac Albéniz resulta fundamental. Perteneciente a una generación anterior, Albéniz fue una referencia decisiva para Falla, especialmente a través de Iberia (1905-1909), obra que abrió nuevas posibilidades para el piano español y ejerció una profunda influencia tanto en Falla como en los compositores franceses que este conocería en París. En este contexto, Granada (Suite española nº 1, Op. 47) actúa como un puente entre la tradición andaluza y el lenguaje moderno que Falla desarrollaría en los años siguientes.
Tras la pausa, el programa se desplaza hacia el Falla cosmopolita, el compositor que pasó casi siete años en Francia (1907–1914), un periodo crucial para su desarrollo artístico. En París entró en contacto directo con figuras como Claude Debussy, Maurice Ravel y Paul Dukas, amistades profundas que marcaron decisivamente su escritura, especialmente en el refinamiento armónico, el color instrumental. Las Trois mélodies, compuestas en francés, y el homenaje pianístico Pour le tombeau de Paul Dukas reflejan este diálogo intenso y respetuoso con la tradición musical francesa.
La presencia de Debussy y Ravel en el programa no es solamente contextual, sino esencial para comprender el lugar que ocupa Falla en la Europa musical de comienzos del siglo XX. A partir de Ravel, el programa traza una línea hacia Xavier Montsalvatge, en quien la herencia francesa se proyecta hacia el mundo hispano y latinoamericano. Cinco canciones negras representa ya una modernidad distinta, pero heredera del mismo espíritu hispano-europeo que caracterizó a Falla.
El concierto concluye regresando simbólicamente a Córdoba, con el Soneto a Córdoba de Luis de Góngora, figura capital del Siglo de Oro y referencia cultural inevitable para esta ciudad. Este cierre funciona como un acto de memoria y homenaje, no solo a Falla en su aniversario, sino también a una tradición literaria y musical que continúa resonando con fuerza en el presente. Así, el programa propone no solo una sucesión de obras, sino un viaje: de Andalucía a París y de vuelta a Andalucía; de la raíz popular a la modernidad; de la intimidad de la canción al gesto conmemorativo. Un recorrido concebido especialmente para el público cordobés, en el que pasado y presente dialogan a través de la música.